lunes, 28 de septiembre de 2015

El aguila, el cuervo y el pastor


Lanzándose desde una loma, un águila arrebató y se llevo a un corderito.

La vio un cuervo y tratando de imitar al águila o de sorprender a los granjeros, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.

Viendo el pastor lo que sucedía, atrapó al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus hijos.

Le preguntaron sus hijos acerca del tipo de pájaro que era ese, su papá les respondió:

-Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.

Moraleja

 
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no intentes mentir o engañar a los demás fingiendo algo que no eres



martes, 1 de septiembre de 2015

“Aprenderás” – William Shakespeare

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse y que compañía no siempre significa seguridad.

Comenzaras a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas…comenzaras a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

Después de un tiempo,  aprenderás que el sol quema si te expones demasiado.

Aprenderás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitaras perdonarlas…Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma…descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida.

Aprenderás que la nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa que es lo que tienes en la vida, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que uno elige.

Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.

Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, solo por el placer de disfrutar su compañía.

Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que mas te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros cuando será la última vez que las veamos.

Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

Comenzaras a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.

Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges y si no lo sabes cualquier lugar sirve…

Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuan delicada sea la situación: siempre existen dos lados.

Aprenderás que los héroes son las personas que hicieron lo necesario, enfrentando las circunstancias…aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.

Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con lo que has vivido.

Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.

Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero no saben como demostrarlo…

No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.


Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás , por lo tanto , debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma , en vez de esperar que alguien te mande flores.

Entonces y solo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho mas lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía mas.

Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla.


Autor – William Shakespeare
 

 

martes, 18 de agosto de 2015

Cuando me amé de verdad


Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.


Charles Chaplin



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jueves, 13 de agosto de 2015

20 Infografías que te servirán si eres un novato en la cocina.








1. Esta es una idea generalizada de los utensilios que no deberían faltar en tu cocina.


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2. Y con esta no volverás a dudar sobre la diferencia entre cucharada y cucharadita.


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3. Podrás nombrar cada uno de tus cuchillos.


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4. Y no volverás a dudar de para qué sirve cada cubierto.


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5. Ni te volverán a faltar los básicos:


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6. Nin-gu-no.


Infografías que te servirán si eres un novato en la cocina.



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7. Todo puede ser un desorden en tu casa… menos tu refrigerador:


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8. Nunca más confundirás el fusilli con el farfalle.


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9. Nadie sabrá mejor que tú cómo usar esas deliciosas hierbas de olor.


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10. La solución para que nunca nada se te vuelva a pasar.


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11. Y para tener los aguacates más ricos del supermercado.


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Infografías que te servirán si eres un novato en la cocina.


12. ¿Cuánto tiempo debes cocinar cada verdura? Aquí la respuesta:


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13. Lo que necesitas para no volver a comprar una fruta fuera de temporada.


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14. Y para lograr el marinado perfecto:


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15. Y todo lo que tienes que saber sobre los cortes de una res:


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curiosidades


16. De un pescado.


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Infografia


17. De un cerdo.


Infografías que te servirán si eres un novato en la cocina.



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18. O de un pollo.



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19. Que se corta así:



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20. Un paso a paso para cocinar sushi como experto:



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Muchas gracias por tu visita.

Fuente : Taringa

lunes, 4 de mayo de 2015

El aguila y la gallina




  Erase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos. Un día, un naturalista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por tanto, ya no es un águila.
El naturalista dijo:
- El tuyo me parece un gesto muy hermoso, haberle recogido y curado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir, le has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad, se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú muy bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila. ¡Qué le vamos a hacer! Hay cosas que no se pueden cambiar.

- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades, pensamos en las posibilidades?
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si esas posibilidades se hacen efectivas?
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturalista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo: "Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo".
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturalista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano, al día siguiente, el naturalista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo: "Eres un águila, abre las alas y vuela".
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturalista. Este, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente: "No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas".
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces el naturalista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo.
Había recuperado, por fin, sus posibilidades.

Somos granjeros y naturalistas

No resulta fácil, en la relación de ayuda, liberarse de la tendencia a llevar al otro al propio corral del ayudante. Resulta más comprometedor y complejo promover al máximo los recursos del ayudado (del paciente, de la persona en situación de exclusión o marginación).
Podemos fácilmente adoptar actitudes semejantes a las del granjero, que promueve la cómoda actitud de la dependencia y el cuidado no liberador, en lugar de actitudes semejantes a las del naturalista, que se empeña en despertar el corazón de águila y estimularle a ser sí mismo.
Ayudar a ser sí mismo supone reconocer que dentro de cada uno hay un águila y una gallina. Y ayudar significa acompañar a liberar el águila.
Pensemos en la necesidad de promover el protagonismo de cada uno en los procesos preventivos y terapéuticos, en la necesidad de acompañar a descubrir los propios recursos para utilizarlos al máximo y no hacer de la relación de ayuda una producción de dependencias o estilos autoritarios, protectores o paternalistas.
Pensemos en los estilos de acompañamiento en entornos de pobreza donde a veces los agentes sociales importan modelos de vida y costumbres sin acompañar a desplegar las alas de los individuos y los pueblos sin promover la autoafirmación de sí mismos como diferentes. Pensemos en el riesgo de un sutil colonialismo que puede darse si no se estimula el águila que hay dentro de las personas y los grupos, respetando las diferencias culturales y sus implicaciones religiosas.
Pensemos en la comodidad que supone en los procesos de ayuda conformarse con la moral (costumbres) sin dar el salto a la responsabilidad ética; la comodidad de quedarse en la religión sin dar el salto a la fe; la comodidad de quedarse en el positivismo y el materialismo sin dar el salto a la utopía y a la espiritualidad; la comodidad de hacer del paciente un puro objeto de cura en lugar de un agente activo en los procesos diagnósticos y terapéuticos.
En el fondo, en la relación de ayuda corremos el peligro de actuar como el granjero, mientras que estamos llamados a hacer como el naturalista: acompañar a las personas y grupos a ser sí mismos.

Somos águilas y gallinas

Dentro de nosotros podemos encontrar un poco de águila y un poco de gallina. Tanto cuando ayudamos como cuando nos dejamos ayudar. Podemos adoptar actitudes semejantes a las del mismo águila que se resiste a explotar sus recursos.
El águila representa la misma vida humana en su creatividad, en su capacidad de romper barreras, en sus sueños, en su luz. Representa la persona con toda sus potencialidades, pero susceptible de acomodarse en la dependencia y comodidad del corral.
Aceptar la condición de águila supone responsabilizarse de la propia historia, participar activamente en el destino personal y comunitario, apostar por lo inédito viable, defender la propia identidad, arriesgarse a lo desconocido, aunque produzca vértigo, apasionarse por construirse y participar activamente en la sinfonía de fuerzas y contrariedades individuales y colectivas.
No aceptar la condición de águila significa desarrollarse sólo como gallina, sin sacar el jugo a los propios recursos, instalándose en la dependencia, enterrando en el sótano de la historia la riqueza personal y grupal, renunciando a la propia identidad, conformándose con la mediocridad y la comodidad de quien no vive o no le dejan vivir como protagonista en el escenario de la propia vida.
La relación de ayuda no es otra cosa que hacer de naturalista y promover el águila interior de cada persona.
No desarrollamos nuestra águila, nos comportamos como gallinas
  • Cuando no participamos activamente en los procesos diagnósticos y terapéuticos en la enfermedad.
  • Cuando delegamos responsabilidades y tomas de decisiones en los profesionales de la salud o de la acción social.
  • Cuando no nos aventuramos a conocer “nuevos corazones” y el nuestro propio, por miedo o inseguridad.
  • Cuando nos instalamos en el inmovilismo físico, mental, emocional o moral.
  • Cuando no cultivamos una sana autoestima, relacionada con las causas de exclusión y de enfermedad.
  • Cuando no decimos sí porque no nos atrevemos o cuando no decimos no porque no nos atrevemos.

Año publicación: 
2001
 Experto en humanización de la salud, en duelo y bioética, director máster en counselling, posgrado en duelo, en humanización, en gestión y en pastoral de la salud. Profesor de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, Católica de Portugal y Camillianum de Roma, autor de numerosos libros y artículos en español, portugués e italiano.

jueves, 26 de marzo de 2015

El niño que pudo hacerlo


Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.

Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.

A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.

Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.

Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo
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