domingo, 18 de mayo de 2014

La Taza de Porcelana




Se cuenta que una vez en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas, era la que vendía vajilla antigua. Así encontraron una vez una hermosa tacita que llamó su atención:

_ “Me permite ver esa taza”, preguntó la Señora, _”nunca vi nada tan fino como eso.”

Cuanto la tuvo en sus manos, la tacita comenzó a hablarle:

_ “Sepa que yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo; hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo. Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente llegó un momento en que me desesperé y le grité:”¡Por favor! Ya déjeme en paz”. Sólo me sonrió y me dijo:
“_Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”.

Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que, toqué la puerta del horno. A través de la puerta del horno, pude leer los labios de mi creador que me decía:

_”Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”.

Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. “Así está mucho mejor”, me dije a mi misma, pero, apenas me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintando. ¡El olor de la pintura era horrible!¡sentía que me ahogaba! _“Por favor, ¡detente!” le gritaba a mi creador, pero el sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía: “

Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”.

Al fin dejó de pintarme pero me tomó y ¡me metió nuevamente en un horno! No era como el primero, este era mucho más caliente. Ahora sí estaba segura que me sofocaría. Le rogué y le imploré que me sacara. Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo:

“_Aguanta un poco más, todavía no es tiempo”. 

En ese momento me di cuenta que no había esperanza; nunca lograría sobrevivir a ese horno. Justo cuando estaba a punto de darme por vencida, mi creador abrió la puerta, me tomó cariñosamente entre sus manos y me puso en una repisa que era más alta que la anterior. Allí me dejó un momento para que me refrescara. 

Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo:

_“Mírate, esta eres tú”.

¡Yo no podía creerlo, esa no podía ser yo! ¡Lo que veía era hermoso!

Mi creador nuevamente me dijo: -“Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos; pero si te hubiera dejado como estabas te hubieras secado. Sé que te causó mucho dolor y calor haber estado en el primer horno, pero, de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado. También se que los gases de la pintura, te provocaron muchas molestias, pero, de no haberte pintado, no tendrías color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo porque la dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras. Ahora tú eres un producto terminado. Eres lo que yo tenía en mente cuando te empecé a formar.

AGUANTA UN POCO MAS Y SERÁS EL MAS PERFECTO RESULTADO DE TU ALFARERO.


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