lunes, 6 de mayo de 2013

Clavos que dejan huella



Esta es la historia de un muchachito que tenia muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta. 

El primer dia, el muchacho clavo 37 clavos detras de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio,clavaba cada vez menos clavos detras de la puerta. 

Un día descubrio que era mas facil controlar su genio que clavar clavos detras de la puerta. Llego el dia en que pudo controlar su carácter durante todo el dia.
Despues de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada dia que lograra controlar su carácter

Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban mas clavos para retirar de la puerta... 

Su padre lo tomo de la mano y lo llevo hasta la puerta. Le dijo: "has trabajado duro, hijo mio, pero mira todos esos hoyos en la puerta.. Nunca mas sera la misma. Cada vez que tu pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.

Tu puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurara para siempre. 

 Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física"


1 comentario:

  1. Curiosa anécdota, te advierto que voy a empezar a regalar martillos a más de uno por ahí, quizá debiera incluirme también, pero no suelo tener mal caracter, la paciencia creo que es una de mis mejores virtudes y perdona mi poca modestia.

    Es verdad que el daño queda hecho, esos agujeros en la madera son las cicatrices del corazón y todos tenemos varias.
    Rosas para ti, amiga.

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